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Contratistas y autónomos, dolientes silenciosos del aumento del salario mínimo – – Noticiero express

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En las redes sociales, muchos trabajadores autónomos o autónomos Alzan la voz con preocupación por lo que significa para ellos el aumento del salario mínimo. Si bien los trabajadores formales se benefician, el ajuste del 23% tiene un impacto directo y discreto en los contratistas y trabajadores independientes que constituyen una parte importante de la fuerza laboral del país.

El aumento del salario mínimo crea un desequilibrio en esta relación porque sus ingresos no están indexados automáticamente, pero sí muchos gastos. Los alquileres, los servicios públicos, las tarifas, las cuotas y, especialmente, los seguros de salud y las cotizaciones a las pensiones que deben pagar directamente por parte de ellos se están revisando al alza, ejerciendo presión sobre el flujo de caja y la estabilidad financiera de quienes no están directamente asociados a la empresa.

«Cuando el salario mínimo aumenta muy por encima de la inflación y la productividad esperadas, los efectos pueden ser contraproducentes para grandes sectores de la economía informal e independiente, explica el profesor Edwin Sierra, secretario académico de la Facultad de Administración y Ciencias Económicas de UNICOC. «Aumentar el salario mínimo muy por encima de la inflación y la productividad esperadas no mejora de manera sostenible los ingresos, pero eleva los costos, refuerza la indexación de precios y detiene la desinflación».

Debido a que la economía colombiana está tan indexada, uno de los principales impactos sobre los trabajadores independientes se da en las partidas de gasto básico. Muchos contratos y tarifas están directa o indirectamente vinculados al salario mínimo y al IPC, generando un efecto en cadena que tiende a agravarse.

«Lo que entra en vigor por decreto termina nuevamente por contrato», advierte el experto. «Como resultado, la gente está pagando más por productos esenciales, mientras que los independientes están perdiendo margen y poder adquisitivo».

Este fenómeno afecta también al crédito, la inversión y el consumo. Cuando los costos generales aumentan, la política monetaria tiende a endurecerse para contener la inflación, lo que encarece el acceso al crédito y, en general, afecta la dinámica económica. Allí, el Banco de la República deberá reaccionar para evitar una espiral de precios y salarios que afecte aún más a los hogares.

Otro punto crítico es el impacto en las cotizaciones a la seguridad social. Aunque los ingresos de un autónomo no aumentan automáticamente, muchas obligaciones están relacionadas con el salario mínimo, lo que inmediatamente aumenta el gasto fijo mensual.

Por eso muchos contratistas y autónomos se preguntan si deberían ajustar aún más sus tarifas ante el aumento del salario mínimo. La respuesta es inmediata: sí, pero hay que hacerlo estratégicamente. Como explica el experto de UNICOC, para ajustar los precios sin perder competitividad es necesario planificar muy bien, tener una comunicación clara con los clientes y preparar esquemas para aumentos graduales.

Entre las recomendaciones prácticas para afrontar este nuevo contexto, el docente sugiere revisar los contratos indexados al salario mínimo, construir presupuestos según escenarios, crear fondos de contingencia y diversificar la forma de ofrecer los servicios, priorizando el valor agregado sobre la competencia basada únicamente en el precio.

“Limitar la sensibilidad de los precios permite ajustar las tarifas sin perder demanda”, explica el experto de UNICOC. “Vender paquetes por valor, especialización o entregas cerradas te da más margen de maniobra”.

Está claro que para los trabajadores independientes que no tienen un ingreso estable ni ajustes automáticos, el secreto está en anticiparse, reorganizar sus finanzas y tomar decisiones informadas que les permitan ajustarse sin comprometer su estabilidad económica.

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