El Congreso de Perú destituyó al presidente interino, el ultraderechista José Jerí, menos de dos meses antes de las elecciones generales, lo que marca el octavo cambio presidencial que ha experimentado el país andino en casi una década de inestabilidad política que comenzó después de las elecciones de 2016.
Con 75 votos a favor, 24 en contra y 3 abstenciones, el legislativo peruano decidió sacar a Jerí del poder debido a las investigaciones abiertas en su contra durante su corto mandato de sólo cuatro meses a raíz de varias reuniones semisecretas con empresarios chinos como contratistas del Estado y supuestas irregularidades en la reunión con funcionarios de palacio que tenían en su interior a ex funcionarios del gobierno.
Jerí actuó como presidente interino de Perú en su calidad de presidente del Congreso, tras la destitución de la presidenta Dina Boluarte (2022-2025) en octubre pasado, por lo que al ser censurado como máxima autoridad del parlamento, automáticamente pierde su condición de jefe de Estado en funciones.
En un último intento por salvarse, el partido Somos Perú, al que pertenece Jerí, propuso suspender el debate para que la destitución se produjera mediante la figura de vacancia (impeachment presidencial), que requería el voto de dos tercios de la cámara, algo que no fue aceptado por la mayoría del parlamento.






