



El ejército logró influir con fuerza en las finanzas y capacidades logísticas de las estructuras armadas ilegales, generando pérdidas por más de dos mil millones de pesos.
En lo que va de 2026, una serie de operativos sostenidos en zonas rurales del Pacífico Sur en Nariño y en la frontera con Ecuador han resultado en la destrucción de más de 95 laboratorios destinados a la producción de pasta base de coca y clorhidrato de cocaína.
También la infraestructura utilizada por grupos armados organizados que delinquen en esta estratégica región del país.
El alcance de estas operaciones afectó significativamente la estructura financiera y logística de las disidencias de la Coordinadora Nacional del Ejército Bolivariano, el Bloque Occidental Jacobo Arenas y el GAO-r Comuneros del Sur.
Estas organizaciones criminales sustentan su economía ilícita a través de la producción y el tráfico de drogas.
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Un duro golpe a la economía ilegal del suroeste
La ofensiva conjunta permitió la incautación y destrucción de 4.251 kg de clorhidrato de cocaína, 857 kg de marihuana, 7.303 kg de pasta base, 3.669 galones de base de coca procesada y la erradicación de 322.700 plantas de coca.
Además de 6.389 kg de materias primas sólidas y 8.294 galones de materias primas líquidas utilizadas para producir alcaloides.
Los militares lograron recuperar a cuatro menores de edad, someter voluntariamente a nueve personas y capturar a 26 integrantes de estas organizaciones.
También fue incautada una importante cantidad de material de guerra: 15.542 cartuchos de munición de diversos calibres, 955 artefactos MAP, 737 artefactos explosivos, 17 armas largas y 22 armas cortas.
Además, se localizaron 28 almacenes ilegales, lo que debilitó significativamente el potencial criminal de estos grupos que operan en la zona fronteriza.
El impacto económico asciende a más de 2 mil millones de pesos, fondos que estas estructuras criminales no reciben para financiar armamento y logística destinada a incidir en la seguridad del suroeste del país.
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